Bienvenidos a la Ciudad de México, la ciudad donde uno siempre puede comprarse algo nuevo, vivir como computadora, estatua o humano, yo prefiero el ultimo. Esta ciudad que por las mañanas no existe para mi como para otros muchos, es una ciudad que se vive de tarde, cuando el viento sopla desde Ecatepec trayendo consigo mierda y trabajadores, el viento llega a Chapultepec, cerro coronado por un castillo que a muchos recuerda mucho más que una patria(desde la oficina hasta el amor).
Cuentan los esclavos que durante las mañanas la ciudad es otra, que todos corren de un lado a otro y que en pocos años me veré asi, despertando temprano, entrando a la tierra para deslizarme en naranja a una oficina “en el mejor de los casos”, ¿acaso dios es malo con quienes viven bajo vidrio o asbesto(¿de qué es el techo de las fabricas?)?, es algo que espero no descubrir, pues pretendo vivir siempre de tarde, andando por el subsuelo, de San Juan de letrán a Bellas artes, tomando pulque en la risa y descubriendo las veinte millones de locuras que a diario duermen y cagan en edificios hundidos.
Aquí conviven los latifundistas al poniente, sobre cerros con Tlatelolcos modernos, El obrero, mis amigos y yo, en el norte, en una gran planicie que no es la ciudad cuando de ella bien se quiere hablar, pero que siempre esta ahí afrontando las carencias y problemas de ella, los mudos edificios del centro que han visto tanto que si nos contarán nos quedaríamos sordos, tal y como es pasar por Zona Rosa un viernes, muy cerca del Paseo de la Reforma donde propios y extraños se deleitan con su belleza, en la llamada Champs Elysses mexicana, donde los corporativos extranjeros dominan las banquetas y el panorama aéreo. El sur donde existe una ciudad salida de una fantasía, estrechas calles por donde andan autos costosos, la ciudad universitaria “el cerebro de la ciudad” coronada por el bello Ajusco, del oriente mejor no hablar. Pocos en el mundo tienen la ventaja de poder perderse en millones de calles con mil aires, o subir la mirada contemplar las montañas mientras detrás un corro de jóvenes proclama libertad.
¡Que viva la gran Ciudad de México!
miércoles, 30 de septiembre de 2009
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