Por: Juan Ulises Gazapo Juárez
Color verde, blanco y rojo
por sus parcelas andaba
tostándose al sol su piel
un indio patarrajada.
Muy dócil, a diferencia
de los gitanos de España.
De ojos cafés, piel canela
con brazos de dura caña.
Muy fuerte y desnutrido
laborioso y de ancha espalda.
Muy sano, y siempre enfermo
porque todo el día trabaja.
Tequilero de pura cepa
cristiano de curandero
idólatra de piedras
con alma de argüendero.
Es éste el indio
que vive en nuestros valles
vestigio del pasado,
hombres de pura sangre.
viernes, 10 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario